Productos Complejos y No Complejos

¿En qué se diferencian?

NORMATIVA PRODUCTOS COMPLEJOS Y NO COMPLEJOS

Siguiendo los criterios establecidos por la CNMV, los productos NO COMPLEJOS son aquellos que cumplen las siguientes características: (https://www.cnmv.es/Portal/Inversor/Complejos-No-Complejos.aspx)

  • Se pueden reembolsar de forma frecuente a precios conocidos por el público.
  • El inversor no puede perder un importe superior a lo que invirtió inicialmente.
  • Existe información pública, completa y comprensible sobre las características del producto.
  • No son productos derivados.

Los productos COMPLEJOS son todos aquellos que no cumplen con todas o alguna de las características anteriores.

Según la normativa MIFID, los Productos Estructurados se engloban dentro la categoría de productos conocidos como COMPLEJOS. Esta normativa clasifica los productos financieros en NO COMPLEJOS y COMPLEJOS.

Esta distinción, establecida por la Directiva MIFID y completada por la nueva Directiva MIFID II es muy relevante. MIFID II refuerza los criterios de clasificación de productos COMPLEJOS y NO COMPLEJOS establecida por la normativa MIFID, incluyendo ahora los bonos convertibles, pagarés rescatables, bono con vinculación crediticia y los depósitos estructurados como productos COMPLEJOS.

Dicho esto, podríamos establecer la siguiente clasificación de productos NO COMPLEJOS Y COMPLEJOS:

wdt_ID NO COMPLEJOS COMPLEJOS
1 · Renta variable admitida a cotización en mercados regulados. · Renta Fija privada que no tenga posibilidades frecuentes de venta o liquidación en mercados y Renta Fija Convertible.
2 · Deuda Pública · Bonos Convertibles, Pagarés.
3 · Instituciones de Inversión Colectiva en general (IIC) · Productos Derivados (Futuros, Opciones, Swaps, Warrants, Seguros de Cambio, CFDs)
4 · Renta Fija Privada · Productos Estructurados (Contratos Financieros) 1
5 · Productos Subordinados
6 · CFDs
7 · Acciones Preferentes
8 · Fondos de inversión libre (Hedge Funds)
9 · Divisas

Nota1Contratos financieros no negociados en mercados secundarios oficiales donde la entidad de crédito no asuma el compromiso de reembolsar, a su vencimiento, un porcentaje igual o superior al 90 % del importe recibido y siempre que, además, incorporen estructuras complejas que dificulten a un cliente minorista la comprensión de los riesgos asociados al instrumento.